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El Polisario denuncia en Sevilla la “limpieza étnica” que sufre su pueblo y amenaza con volver a las armas

“Después de tantos años esperando un referéndum que no llega, sólo nos quedan dos alternativas: aceptar la autonomía y convertirnos a la fuerza en marroquíes o resistir y usar todos los instrumentos legales y legítimos a nuestro alcance, incluido el de tomar de nuevo las armas, que es lo que haremos”. Con estas palabras el delegado del Frente Polisario en España, Buchara Beyun, clausuraba la Jornada Internacional de Solidaridad con el Sáhara celebrada este viernes en el Edificio CREA de Sevilla.

Más de 150 personas se reunieron en este encuentro, organizado por la Delegación de Participación Ciudadana (IU) del Ayuntamiento, donde se dieron cita diferentes testigos del reciente desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, además de víctimas de las torturas perpetradas por Marruecos, activistas de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental y colectivos como CEDESPAZ o Resistencia Sumud.

El dirigente saharaui se mostró contundente, al vaticinar un nuevo escenario bélico en la región si el régimen alauita no detiene la “limpieza étnica” y el “genocidio” que realiza en estos momentos contra su gente; el mismo que, según indicó, ya cometió en 1975, con la complicidad de muchos países, y se logró silenciar “porque entonces no había móviles ni cámaras de vídeo, ni internet”. Pero ahora, “gracias a la revolución tecnológica se está conociendo”, subrayó.

“No habrá estabilidad ni paz para Marruecos mientras no se resuelva el conflicto saharaui de una forma justa”, advirtió con firmeza Buchara Beyun. Reconoció, eso sí, la imposibilidad de derrotar al ejército rival, dada la evidente desigualdad de fuerzas, pero alertó al país ocupante de un infierno similar al de 1991, cuando “teníamos más de 2.500 presos marroquíes”. “Por eso firmaron el armisticio, porque no podían soportar económicamente aquella guerra”, añadió.

El líder saharaui consideró a España responsable de la actual situación por no haber culminado el proceso de descolonización como potencia administradora que era de aquellos territorios. Y cargó duramente contra el Gobierno de Zapatero por la posición tibia y equidistante mostrada en esta última crisis. “¿Es que un campamento ardiendo o la cantidad de torturados y desaparecidos que hay no son suficientes?” “¿Cuántos muertos se necesitan para que condene este crimen?”, se preguntó.

En su opinión, el informe que pide la ministra de Exteriores como condición sine qua non para pronunciarse al respecto nunca aparecerá porque Marruecos ha “aislado” El Aaiún y el Sáhara Occidental. “Decir eso es permitir que el tiempo pase y que esto se olvide”, manifestó Buchara Beyun, quien retó a Trinidad Jiménez a mandar una comisión independiente a la zona si de verdad quiere una información fiable y veraz de lo ocurrido. Aún así, “seguiremos luchando”, aseguró emocionado, para finalizar su discurso agradeciendo a la sociedad civil española el apoyo que, a diferencia de sus gobernantes, siempre le ha brindado a su pueblo.

“Temimos por nuestras vidas”

La intervención del delegado del Frente Polisario puso el colofón a una intensa jornada de debate y análisis, en la que se escucharon testimonios realmente estremecedores, como los de Isabel Terrazo y Antonio Velázquez. Ambos estaban en el “campamento de la esperanza” el día en que las fuerzas del orden marroquíes procedieron a su violento desalojo. Un ataque que, según explicaron, se produjo de un modo premeditado, sin previo aviso y a sabiendas de que, entre las 20.000 personas allí instaladas, había niños, ancianos y mujeres embarazadas.

“Pude ver con mis propios ojos –comentó Isabel– cómo apaleaban a una chica de 20 años a la que dejaron paralítica de la paliza, cómo un camión atropellaba a 4 mujeres y cómo todos huíamos hacia El Aaiún por la única salida que habían dejado los marroquíes después de construir un muro alrededor del campamento”. De los que quedaron dentro, cuando la policía alauita acordonó el recinto, “no sabemos nada, han desaparecido”, sentenció.

Una vez en la ciudad, ambos activistas lograron cobijarse en una vivienda abandonada donde permanecieron 9 días sin salir y sin hacer ruido para evitar ser descubiertos. “Temimos por nuestra vida. Nos buscaban por todos lados y la televisión decía que éramos unos delincuentes pagados por el Frente Polisario y por Argelia para desestabilizar el país”, apuntaba Antonio, para quien lo peor eran las noches de toque de queda y redadas, cuando “sacaban a los hombres saharauis y los torturaban en plena calle para que el resto supiéramos lo que nos podía pasar”.

Él, concretamente, llegó a distinguir por una rendija de la ventana una ambulancia con las puertas traseras abiertas dentro de la cual se agolpaban “al menos una docena de cadáveres envueltos en sábanas blancas”. “¡Están exterminando a esa población!”, exclamó indignado antes de exigir un mayor compromiso con la causa saharaui y concluir confesando que “las fuerzas para permanecer allí como observadores y poder contaros nuestra experiencia nos la ha dado este pueblo que lleva 35 años luchando”.

Represión en las comisarías y hospitales

Otros como el español-saharaui Ahmed Yeddou correrían una suerte peor aun, pues además de presenciar el desalojo del Campamento de Gdeim Izik sufrió en sus carnes la salvaje represión marroquí. Él había ido a visitar a su familia y pensaba marcharse tras pasar la noche, pero le sorprendió el desmantelamiento en plena madrugada. “Me pegaron con porras y con tubos hasta que perdí el conocimiento y aparecí tirado en un camión con cinco o seis personas a mi alrededor”. Luego irían subiendo a más saharauis “hasta llegar a unos 30 ó 35”.

Ya en la comisaría le tocó padecer los abusos de los soldados marroquíes: “Me tuvieron cinco días con las manos atadas a la espalda, nos golpeaban, se meaban encima de nosotros e incluso a alguno le obligaron a beber el orín”. Para mayor escarnio, le forzaron a firmar una declaración, según la cual la gendarmería alauita le había salvado de “la mafia saharaui”. La nacionalidad española le permitió escapar de esa pesadilla, aunque en Sevilla no ocultaba su malestar por la “frialdad” y la “tardanza” con la que el Gobierno de Zapatero había actuado.

Otra de las cuestiones que quedó clara en la jornada del viernes es que el hostigamiento contra la población sarahaui no ha cesado. “En El Aaiún hay muchos heridos que no se atreven a ir a los hospitales porque allí les espera la Policía marroquí para detenerles o agredirles”, planteaba en uno de los paneles Mohamed El Mami, activista saharaui en los Territorios Ocupados. Según dijo, sólo los colonos y los militares alauitas tienen derecho en estos momentos a circular por las calles y son más de 1.000 los saharauis que permanecen desaparecidos.

Una moción políticamente incorrecta

Por su parte, el Primer Teniente de Alcalde de la ciudad y portavoz del Grupo Municipal de Izquierda Unida, Antonio Rodrigo Torrijos, expuso a los presentes el contenido de la moción que su partido llevó al último Pleno municipal para rechazar el “brutal asalto” marroquí al Campamento Gdeim Izik.

En dicha moción, entre otras cosas, se instaba también al Gobierno de España a modificar su postura en este conflicto, con el fin de que condene las “acciones de terrorismo de estado” practicadas por “la tiranía alauita”, suspenda relaciones diplomáticas con el Reino marroquí o reconozca formalmente a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Torrijos lamentó que esa resolución no fuera aprobada porque el PSOE se opuso y el PP se abstuvo, escudándose en la “dureza” de la terminología empleada en el texto. “¡Cómo si las palabras fueran más débiles que las balas que asesinan a los hermanos saharauis!”, enfatizó.

Para el responsable de IU en el Ayuntamiento, la situación que atraviesa ese pueblo requiere superar “las barreras de lo políticamente correcto” y dejar a un lado cualquier atisbo de “hipocresía institucional o doble lenguaje”.

Según señaló, IU podría haber presentado una propuesta “más light” y así obtener un mayor respaldo. Sin embargo, “decidimos que o salía adelante con un discurso firme, coherente y lleno de contenido o la perdíamos con la misma dignidad con la que está luchando el pueblo saharaui por su independencia y su patria”. Y es que “cuando se tienen principios no caben trapicheos, pues la solidaridad ni se compra ni se vende”, apostilló.

Unos minutos antes, su compañera de partido, Josefa Medrano, había expresado la misma idea con brillantez, al recriminarle al Ejecutivo central que “los intereses económicos no pueden estar por encima nunca de la defensa de los derechos humanos”.

Medrano recordó que, a diferencia del PSOE, Izquierda Unida siempre se ha situado al lado de la causa saharaui, tanto en la calle como en las instituciones, “apoyándola en las movilizaciones y promoviendo iniciativas como esta Jornada Internacional de Solidaridad”, cuyo origen se encuentra en los Presupuestos Participativos de la ciudad. “Y así vamos a seguir hasta que los saharauis no celebren su referéndum y logren su autodeterminación”, remarcó.

De genocidio y limpieza étnica calificó el delegado del Polisario en España la actual crisis en el Sáhara Occidental

Las Juventudes del Frente Polisario dispuestas a coger las armas y morir por la Patria como sus antepasados

Bucharaya Beyin, delegado Saharaui en España y miembro de la Dirección Nacional del Frente Polisario, testigos del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, víctimas de las torturas perpetradas por Marruecos en esos días, activistas de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental, CEDESPAZ, y el Colectivo Resistencia Sumud, coincidieron en señalar de genocidio y limpieza étnica la actual crisis del Sahara.

Por su parte, el grupo de IU, encabezado por su portavoz, Antonio Rodrigo Torrijos, y la delegada de Participación Ciudadana, Josefa Medrano, encargada de la organización de esta iniciativa, reivindicó el contenido de la moción presentada en pleno: la condena del ataque al campamento de la Dignidad y la autodeterminación de este pueblo, como solución a un conflicto que cumple 35 años. Estas son las conclusiones más destacadas, de la Jornada Internacional de Solidaridad con el Sahara, en las que no faltó la exigencia de un compromiso real por parte de la Comunidad Internacional y de España para que se busque una solución lo antes posible.

Marruecos está cometiendo otro genocidio, dijo Bucharaya Beyin, el de 1975 se realizó en silencio, pero el actual, gracias a la revolución tecnológica se está conociendo. Lo que está haciendo el Gobierno de Marruecos con la complicidad de muchos países, es una limpieza étnica, todo lo que tenga relación con el Sahara tiene que desaparecer, añadió el delegado saharaui en España.

España dice que no tiene elementos para condenar a Marruecos, que ya no es responsable, que el reino alauita no es un país ocupante, ¿Cuántos muertos son necesarios para condenar a Marruecos? Se pregunta Bucharaya Beyin. El Gobierno de España nos pide paciencia, llevamos 20 años esperando un referéndum, con la MINURSO en nuestros territorios, y lo único que está haciendo esta delegación de la ONU es legitimar la ocupación. Alguien tendrá que pagar lo que está pasando el pueblo saharaui, Alemania aún está pagando el holocausto y nosotros también llevaremos a los tribunales a los que de una manera cómplice están participando en este genocidio.

La solución solo tiene dos opciones, concluyó Bucharaya Beyin, resistir o aceptar el estatus quo que implica la vuelta a las armas antes de aceptar ser marroquíes a la fuerza.

Testimonio desoladores se escucharon en esta Jornada, los de Ahmed Yeddou, que sufrió durante 5 días la tortura en la cárcel del Aaiún, y los de a Isabel Terrazo y Antonio Velázquez, activista de los Derechos Humanos y testigos de primera mano del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik. Ahmed, relató como la madrugada del 7 al 8 de noviembre las fuerzas marroquíes entraron en la jaima en la que estaba con su familia, les pedí-comentó- que dejaran a mi madre y a mi hermana que me llevaran a mí, pero delante de ellas me pegaron con porras y tubos, me pisaron la cabeza, perdí el conocimiento y cuando desperté, estaba en un camión con 35 personas más.

Nos llevaron al Cuartel de la Gendarmería, y continuaron pegándonos e insultándonos, allí había alrededor de 70 personas, entre niños, ancianos, personas dementes, etc., Permanecí 5 días con las manos esposadas en la espalda, aún conservo las cicatrices en las muñecas, a algunos les obligaron a tragar orines de los soldados, fue horrible, y finalmente para liberarnos nos pusieron como condición firmar una declaración en la que afirmábamos que las huellas de la tortura y los daños ocasionados eran culpa de la mafia saharaui, si no lo hacíamos, no nos dejarían en libertad.

Fue un ataque premeditado, dijo Isabel Terrazo y Antonio Velázquez, estábamos durmiendo en el campamento cuando nos atacaron de madrugada, con gases lacrimógenos, agua caliente, y piedras. Pude ver con mis ojos, comentó Isabel, como apaleaban a una chica paralitica de 20 años, como un camión atropellaba a 4 mujeres, y como todos, mujeres embarazada, ancianos, niños, y activistas huíamos hacia el Aaiún, por la única salida que habían dejado los marroquíes después de construir un muro alrededor del campamento.

Cuando llegamos a los territorios ocupados, nos encontramos con una intifada, pudimos ver como la policía pegaba duramente, como las brigadas de colonos y policías entraban casa por casa, escuchamos el sonido de la tortura. Pudimos escondernos en una habitación de una casa abandonada, comentó Antonio Velázquez, la policía entró en esta vivienda pero no nos descubrió, si no ahora estaríamos muertos. A través de una rendija de una ventana, vi como agolpaban los cadáveres en el interior de una ambulancia, no iban recogiendo heridos sino muertos. Permanecimos 9 días en esta habitación, trasmitiendo lo que estábamos viendo, un auténtico genocidio. Las fuerzas para permanecer allí como observadores y poder contaros nuestra experiencia nos la ha dado este pueblo que lleva 35 años luchando.

Todos los participantes en esta Jornada Internacional de Solidaridad con el Sahara Occidental, propuesta que nace de los Presupuestos Participativos,representantes de CEDESPAZ, del Colectivo Resistencia Sumud, Antonia Morera, presidenta de la Red de Instituciones por el Reconocimiento del Sahara Occidental (REDIRSO), y Alcaldesa de Casares, Esperanza Jorge, activista por los Derechos Humanos en el Sahara Occidental, participante del grupo retenido y torturado por las fuerzas marroquíes en El Aaiún en agosto de este año, Mohamed El Mami, activista saharaui por los Derechos Humanos en el Sahara Occidental, presidente del Comité Contra la Tortura en Dajla y miembro del Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos (CODESA) Lehcen Omar Abdeslem, presidente de la Asociación de Familiares, Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) histórica organización saharaui de víctimas y familiares de violaciones de los Derechos Humanos, coincidieron en condenar el ataque de Marruecos, y exigir que se termine con el proceso inconcluso de descolonización del Sahara Occidental, además de denunciar la violación constante del Derecho Internacional por parte de Marruecos, la tibieza lamentable de la postura del Gobierno español y la ceguera de la Unión Europea.

Recepción en el Ayuntamiento de Sevilla de la delegación saharaui

El portavoz de Izquierda Unida, Antonio Rodrigo Torrijos, acompañado por la concejal delegada de Participación Ciudadana, Josefa Medrano, ha recibido de forma oficial a una delegación saharaui encabezada por el delegado Saharaui en España y miembro de la Dirección Nacional del Frente Polisario, Bucharaya Beyin, en la que también se incluye Ahmed Yeddou Salem Lecuara, testigo y víctima del asalto de las fuerzas marroquíes en El Aaiún. También forman parte de esta delegación activistas de la causa saharaui, entre ellos Isabel Terrazo y Antonio Velázquez, testigos de primera mano de la masacre marroquí sobre la población saharaui en el campamento de Gdeim Izik.

La delegación saharaui que se encuentra en Sevilla para diversas actividades, entre ellas la Jornada Internacional de Solidaridad con el Sahara Occidental, organizada por Participación Ciudadana- ha trasladado su testimonio directo sobre la situación de abuso y violación de los derechos humanos que se está ejerciendo por parte de Marruecos, así como la necesidad de un apoyo internacional para la ejecución del derecho de autodeterminación y el fin de la ocupación.

Por su parte, los miembros del grupo municipal de Izquierda Unida han mostrado su solidaridad con el pueblo saharaui y les han presentado la moción que se elevó al último pleno municipal, en la que solicitaban diversos acuerdos referentes al problema del Sáhara, que no fue apoyada por los otros grupos municipales. En dicha moción, se condenan los ataques perpetrados por Marruecos y se insta al gobierno de España a que modifique su postura en este conflicto, con el fin de que condene también el asalto, suspenda relaciones con el reino marroquí o reconozca formalmente a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

El portavoz de Izquierda Unida, Antonio Rodrigo Torrijos, ha expresado su “total apoyo a la causa saharaui, que ha sufrido un ataque sin precedentes”, a la vez que ha censurado “el papel desempeñado por el gobierno de España, que ha abandonado al pueblo saharaui frente a los abusos del régimen de Marruecos, que lleva 30 años quebrando sistemáticamente la legalidad internacional”.