El Partido Comunista de Andalucía expresa su firme rechazo al acuerdo de gobierno suscrito entre el Partido Popular y Vox en la Junta de Andalucía. Este pacto supone la consolidación de un proyecto político de carácter reaccionario y neoliberal que profundiza en la subordinación de las instituciones públicas a los intereses del gran capital, la especulación y las élites económicas, y que representa un grave retroceso en derechos sociales, democráticos, laborales y ambientales conquistados por la clase trabajadora andaluza.
Lejos de cualquier pretensión de moderación, el Partido Popular asume de forma explícita la agenda política de la extrema derecha, integrando sus postulados en la acción de gobierno. Este acuerdo no es un simple pacto de gestión, sino un programa político que busca reconfigurar Andalucía bajo un modelo basado en la desigualdad, la privatización de lo público y la reducción de derechos, debilitando el papel de las instituciones como garantes del interés general.
En materia económica y de servicios públicos, el acuerdo consolida la lógica de la mercantilización. Bajo el discurso de la eficiencia y la colaboración público-privada, se profundiza en el desvío de recursos públicos hacia empresas privadas, especialmente en ámbitos esenciales como la sanidad, la educación y la dependencia. Este modelo no solo deteriora la calidad de los servicios, sino que convierte derechos fundamentales en oportunidades de negocio, aumentando las desigualdades sociales y territoriales.
En vivienda, el pacto renuncia a cualquier intervención real sobre un mercado completamente tensionado por la especulación. No se contemplan medidas efectivas para limitar los precios del alquiler, frenar la expansión de las viviendas turísticas ni combatir la concentración de la propiedad en manos de fondos de inversión y grandes tenedores. Por el contrario, se refuerza la protección de los intereses privados, agravando la expulsión de la clase trabajadora de sus barrios y dificultando el acceso a una vivienda digna.
El acuerdo incorpora además una agenda regresiva en materia de derechos sociales y convivencia, especialmente visible en el ámbito migratorio. La asunción de discursos xenófobos y racistas contribuye a criminalizar a las personas migrantes y a utilizarlas como chivo expiatorio de los problemas estructurales generados por el sistema capitalista. Frente a ello, el Partido Comunista de Andalucía reafirma que los derechos humanos no pueden depender del origen o la nacionalidad, y que la división de la clase trabajadora solo beneficia a quienes concentran el poder económico.
En materia de igualdad, el acuerdo supone un retroceso significativo en la lucha contra la violencia machista y por los derechos de las mujeres. La sustitución de políticas de igualdad por referencias a la “defensa de la familia” tradicional evidencia una estrategia de desmantelamiento de los avances conquistados por el movimiento feminista. La ausencia de medidas contundentes contra la violencia machista constituye un grave abandono institucional en un contexto en el que la desigualdad de género sigue siendo estructural.
El pacto también implica una seria amenaza para la protección del medio ambiente y la lucha contra la emergencia climática. Andalucía, especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, requiere políticas de transición ecológica justa y de protección del territorio. Sin embargo, el nuevo Gobierno apuesta por la desregulación ambiental y el debilitamiento de las normas de protección, subordinando nuevamente el interés colectivo a la lógica del beneficio privado, en un contexto de sequías, olas de calor e incendios cada vez más frecuentes e intensos.
Especial gravedad reviste la sustitución de las políticas de memoria democrática por el concepto de “concordia”, que busca diluir las responsabilidades del franquismo y vaciar de contenido la reparación a las víctimas. El Partido Comunista de Andalucía reafirma su compromiso con la verdad, la justicia y la reparación, y rechaza cualquier intento de revisionismo histórico que equipare a quienes defendieron la legalidad democrática con quienes la destruyeron mediante el golpe de Estado y la dictadura. La memoria democrática es un pilar esencial de cualquier sociedad que aspire a ser plenamente democrática.
Asimismo, denunciamos el ataque a las organizaciones sindicales, sociales y comunitarias, cuyo papel es fundamental en la defensa de los derechos de la clase trabajadora. El debilitamiento del tejido asociativo forma parte de una estrategia más amplia de desarticulación de la capacidad de respuesta social frente a las políticas regresivas. Frente a ello, reafirmamos que todas las conquistas sociales han sido fruto de la organización y la lucha colectiva, y no concesiones del poder económico o institucional.
El Partido Comunista de Andalucía hace un llamamiento al conjunto de la clase trabajadora, al movimiento obrero, al feminismo, al ecologismo, al movimiento estudiantil, al movimiento memorialista y a todas las fuerzas democráticas y populares a construir una respuesta unitaria frente a esta ofensiva reaccionaria.
Reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los servicios públicos, el derecho a la vivienda, la igualdad entre mujeres y hombres, la justicia social, la memoria democrática, la solidaridad internacionalista y la transición ecológica justa. Frente a un modelo que profundiza en la desigualdad y la precariedad, defendemos una Andalucía al servicio de su pueblo trabajador.
El Partido Comunista de Andalucía trabajará junto a las organizaciones sociales y políticas de la izquierda transformadora para construir una alternativa política que devuelva Andalucía a las manos de quienes la sostienen con su trabajo. Frente al avance de la extrema derecha y sus políticas de regresión social, respondemos con organización, conciencia de clase y movilización popular.
Porque Andalucía pertenece a su pueblo trabajador. Y solo desde la unidad, la lucha y la organización será posible construir una sociedad democrática, feminista, ecológica y socialista.





